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Don Quijote Trapiello

    Resulta que ahora dicen que no hay que leer El Quijote de toda la vida sino el remendado y acaso reciclado —para perezosos profesionales y acomodaticios de toda índole y pelaje— del buen Trapiello (nuevo Avellaneda que a Cervantes pretende enmendar la plana; que El Quijote hable español, dice. Pero ¿es que habla en chino…?)

     La cosa se vende con el socorrido y típico argumento de acercar la genial obra cervantina (e ininteligible, al parecer) al gran público. “Facilitar” su lectura. Pues, según dicen, de no existir esta noble, bondadosa, bonachona, bonancible y benevolente versión trapiensetrapillense —traducción incluso se ha llamado—, imposible sería hincarle siquiera un minúsculo incisivo.

      Uno, por el contrario, opina que, en general, El Quijote no se lee (o apenas) ni en su versión clásica —sintagma al que nos vemos obligados a recurrir para entendernos— ni en la piadosa y siempre noble del buen Trapiello.

      En definitiva, no entendemos muy bien (seré corto de entendederas) la supuesta intención o finalidad de ésta última. Esperamos que don Andrés, al menos, se haya divertido con la tal adaptación, e igualmente con la tercera parte, de andanzas sanchopancinas —cuarta, contando la de don Alonso, no Quijano sino Fernández. Promete o amenaza ya con la quinta—, y que, ya puestos, se anime a reinventar aquella obra postrera intitulada Las semanas del jardín.

       De La Galatea 2 o de El Buscón de Quevedo recauchutado ya hablaremos otro día.

        Vale.

                                                                                                 David Baró

David Baró (Madrid, 1976) es escritor. Ha publicado los cuadernos de crítica cinematográfica Roman Polanski I y II (2005) y ha colaborado en los volúmenes El Quijote en el Café Gijón (2005) y Madrid a Miguel Hernández (2011). Quedó finalista del concurso “Cartas a Mario Vargas Llosa”, organizado por la Universidad Complutense de Madrid en 2011. Es autor de los poemarios Fábula del aire (2011), Archipiélago soneto (2012), Suite nocturna (2014) y Tratado de la melancolía (2015), además de la colección de relatos titulada La última fiesta (2014).

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